You are currently browsing the Jorge Maldonado MD. blog archives for febrero, 1995.

Categorías

Archivo para febrero, 1995

La medicina y las Cortes

Jueves, febrero 16, 1995 - 08:02 PM  Publicado por admin

Como médicos, clínicos y académicos, y como editores, nos preocupan profundamente ciertos fallos de las Cortes de algunos países del continente americano.

No hay duda de que le incumbe al poder legislativo, así como al ejecutivo, velar por la protección de la sociedad y que esa protección incluye factores atinentes al ejercicio de la medicina. Eso está claro y es un derecho inalienable de los ciudadanos que los médicos tenemos que aceptar.

Como ejemplo de situaciones que los organismos regentes de la sociedad deben determinar están las demandas contra los médicos por mala praxis, aunque en ese caso creemos que el juez de primera instancia debe ser un Tribunal de Etica Médica o una Junta Médica de Títulos y Práctica de la Medicina. Así mismo, es necesario que haya límites razonables a las compensaciones económicas, en caso de condena, para que la mala praxis no se convierta en un lucrativo negocio de abogados a quienes les interesa no la debida protección del paciente sino los réditos exagerados que les produce demandar al médico y a las instituciones.

Igualmente deben existir mecanismos que le impongan a los médicos y a los hospitales asistir a aquellos pacientes que acudan en busca de atención, sobre todo en situación de emergencia, sin miramientos económicos. Pero… eso sí, le incumbe al Estado ser garante de que a través de mecanismos como el seguro obligatorio de responsabilidad civil o el seguro médico universal, el médico y el hospital o clínica reciban el reembolso justo por los servicios prestados de buena fe.

Las situaciones que nos preocupan no son las anteriores, que hemos querido clarificar a manera de prólogo. Nos inquieta cuando una Corte determina que se administren tratamientos cuya eficacia no ha sido establecida o cuando el costo exagerado no lo hace factible o el costo/beneficio no lo hace razonable e imponga la hospitalización indefinida cuando no hay mérito médico para ello.

Prima facie esas determinaciones parecen justas pero mientras no hayan razones muy válidas, fundamentadas en investigaciones clínicas sólidas que incluyan estudios de costo/beneficio, al tomar ese tipo de decisiones las Cortes se están arrogando funciones que no le son propias y que incumben al ejercicio de la medicina, en un sentido clínico y práctico. Si se trata de una hospitalización innecesaria, el imponer una carga económica atenta contra la estabilidad institucional de una manera fútil.

En muchas ocasiones hemos sostenido que para que un tratamiento sea considerado estándar o paradigma debe venir precedido de amplios estudios clínicos aleatorios y controlados. De otra manera, el tratamiento debe considerarse experimental y su uso no puede ser obligatorio. A lo sumo se le puede exigir a la institución médica que inicie un protocolo de investigación con el claro consentimiento del paciente acerca del riesgo de éste de ser ubicado en el grupo control que recibe un placebo, por ejemplo. Y antes de imponerle a una institución esa obligación deberá existir la estructura económica que permita financiar la investigación.

Por otra parte, aunque exista un seguro médico universal, ninguna sociedad del mundo, ni aquellas de los países más ricos y poderosos, puede financiar la salud total para todos sus ciudadanos. Hay que decidir hasta dónde puede alcanzarse con los fondos disponibles. Por ello hay que determinar el costo/beneficio y el beneficio para la sociedad antes de hacer un pronunciamiento, y menos a nivel de una Corte, acerca de la obligación de establecer un determinado tratamiento.

Es perentorio que, en cada país, de acuerdo con los medios existentes, se establezcan guías de evaluación y tratamiento, generadas por médicos expertos en la materia, asesorados por bioestadísticos y economistas, que emitan los pronunciamientos técnicos sobre los cuales sí puedan basarse las Cortes. Hacerlo de otra manera es invertir el orden lógico y equivaldría a que un grupo de médicos redactara los códigos o diseñara las estrategias de la guerra.

Jorge E. Maldonado M.D., Ph.D.
Director

off

Videos, Slideshows and Podcasts by Cincopa Wordpress Plugin