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Rol del médico en control de costos y uso racional de recursos

Miércoles, septiembre 21, 2011 - 10:09 AM  Publicado por admin

En otras ocasiones hemos aludido al tema en nuestra páginas pero, en este momento de crisis económica y financiera del sistema de salud de nuestro país, es oportuno replantear el tema y redefinir el rol que deben jugar los médicos y por extensión todos los profesionales de la salud en el control de costos y en el uso racional de los recursos.

Parecería redundante decir que la crisis es económica y financiera. Sin embargo, es económica porque hay escasez de recursos y porque nunca habrá suficiente para atender a todos los problemas de salud de la sociedad. Siempre habrá que establecer prioridades.

Nuestra crisis es financiera porque fundamentalmente por desgreño en el control de los dineros asignados o aportados para la salud, ha habido despilfarros y desviaciones que han dejado un enorme socavón que ha puesto a tambalear el sistema.

El médico, desde antaño, ha creído de manera equivocada que los aspectos económicos del ejercicio profesional no son  de su incumbencia. “Mi misión es curar y a mi que me den lo que requiera para hacerlo”.

Desde hace unos 25 años un grupo de médicos aquí y allende los mares, ha optado por ser médico y gerente y ha surgido así una generación que piensa como médico y como administrador de los recursos.

Empero, la misión de todo médico de hogaño y por extensión, repetimos, del universo de profesionales de la salud, debe ser la de fiduciario o depositario de los recursos económicos apropiados al sector. El profesional debe considerarse depositario de esa confianza o fiducia y asumir el reto de responder por un manejo serio, responsable y con criterio de escasez, para bien del sistema y de la sociedad.

Por ende, el médico debe anteponer cualquier consideración a esa sagrada misión y mucho menos buscar el beneficio propio y entrar en connivencias con quienes tienen intereses económicos indebidos en nuestro sector y buscan lucrarse a toda costa mediante el uso o aplicación de procedimientos, diagnósticos y terapéuticos, sin considerar el costo/beneficio.

Desde hace relativamente pocos años han aparecido en algunas universidades, como la de San Francisco, en California, cátedras donde enseñan a los estudiantes de pregrado y a los residentes los principios de la economía de la salud y más aun se les dan a conocer los costos puntuales de los procedimientos diagnósticos y terapéuticos para que sepan escoger lo más apropiado pero, al mismo tiempo, lo más económico.

Economía, se ha dicho, es la ciencia de saber escoger y costo/eficiencia es hacer más con menos.

Los médicos debemos asimilar los principios de la economía y de costo/eficiencia no porque nos lo impongan sino porque es lo mejor para la sociedad, sin detrimento de nuestros pacientes.

Citaré algunos ejemplos que ilustran acerca de la aplicación de los principios enunciados y en los cuales se fundamenta el uso racional de los recursos, como dijimos siempre escasos e ilimitados.

La inmensa mayoría de los pacientes con lumbalgia padece una condición molesta, dolorosa y al menos temporalmente restrictiva. Pero, a pesar del sufrimiento que inflige, es una condición que viene en ataques que cesan sin implicaciones serias a largo plazo.

Solamente unos pocos casos, que traen consigo signos de alarma, requieren estudios diagnósticos e imaginológicos. La mayoría pueden ser adecuadamente manejados, después de una historia y examen cuidadosos, que descartan déficits neurológicos o sospecha de problemas graves, con fisioterapia, actividad física y analgésicos de uso corriente.

Sin embargo, en muchos de los casos habituales el médico ordena una batería de exámenes de laboratorio, de imágenes (rayos X, TAC y resonancia magnética) y de procedimientos costosos e innecesarios.

Otros pacientes son sometidos a exámenes de tamización, como el antígeno prostático o PSA para cáncer de próstata, que ha creado más complicaciones y costos que beneficios. Y así muchos otros.

En el área terapéutica hay que ser muy cuidadosos. La presión de grupos interesados es muy grande porque se utilicen tratamientos de altísimo costo, por ejemplo, biológicos contra cáncer que ofrecen 3 meses de prolongación de la expectativa de vida. Se justifica el uso diciendo que es “calidad de vida”.

Aunque dudamos que así sea, a un costo digamos de 100 millones de pesos no hay fórmula de costo/beneficio que sustente la destinación de los recursos.

Pero, el punto más importante, con 100 millones de pesos se podría operar de cataratas a 100 adultos mayores, o a 40 de cadera, dándoles calidad de vida por muchos años.

La alianza ILADIBA con la Federación Médica Colombiana ha tenido como norma de nuestras publicaciones incluir información sobre los costos y el uso racional de los recursos de la salud pero en forma general o cualitativa.

Nos proponemos ahora ser todavía más explícitos y al tenor de las cátedras modernas citadas, proveer información concreta sobre los costos de las diferentes alternativas diagnósticas y terapéuticas.

Creemos que ampliamos nuestra oferta educativa y servimos a la sociedad al proveer a los médicos y otros profesionales las herramientas económicas para cumplir de la mejor manera su función de fiduciarios de los recursos de la salud.

Jorge E. Maldonado MD, PhD, FACP
Editor Jefe de Publicaciones ILADIBA
Vicepresidente de Educación Federación Médica Colombiana
Miembro de Número Academia Nacional de Medicina de Colombia
Profesor Titular de Medicina Mayo Clinic College of Medicine (1976)
Profesor Visitante Universidad de París Sur (1975)
Profesor Visitante Universidad de Harvard (1985-1987)

© EMSA-ILADIBA, Septiembre, 2011

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