You are currently browsing the Jorge Maldonado MD. blog archives for septiembre, 2014.

Categorías

Archivo para septiembre, 2014

Los profesionales de la salud y el consumo de sal

Martes, septiembre 16, 2014 - 04:09 PM  Publicado por Lina Lotero

A todos los profesionales de la salud y más a quienes componen el equipo de atención primaria o de medicina familiar, el médico a la cabeza, les incumbe una imperativa obligación y es la de ejercer con claras miras a la prevención de la enfermedad.
De medicina preventiva se habla sin cesar y hasta la saciedad pero le verdad es que muy pocos emplean el tiempo necesario para indagar sobre los factores de riesgo sobre todo de las enfermedades crónicas y “administrando justicia” hablar con el paciente al respecto buscando que corrija aquellos factores que son modificables.

Queda claro que medicina preventiva no es solamente vacunación, saneamiento de aguas, control de excretas y similares.

También es medicina preventiva escudriñar el paciente en relación al estilo de vida, a la dieta, al consumo de sodio, de azúcares naturales y de grasas, al ejercicio físico, al uso de cigarrillo o de otras sustancias adictivas que afectan la salud. Y “prescribir”, como si fuesen medicamentos, las medidas correctivas del caso que propenderán por la prevención de las enfermedades secuelas de un mal estilo de vida.

El introito enmarca el contexto en relación al consumo de cloruro de sodio o sal de mesa que permanece sobre el tapete del análisis ante la necesidad, también imperativa, de reducir el consumo de sodio, así haya opositores movidos por razones económicas de beneficio propio o con mayor razón por ello mismo.

Tres artículos y un editorial publicados recientemente en el New England Journal of Medicine, que revisamos en Iladiba.com resaltan la importancia del conocimiento actual del tema del consumo de sodio y de su relación con la hipertensión y por ende del riesgo cardiovascular.

En este momento podemos decir con certeza que el consumo exagerado de sodio se asocia a aumento en el riesgo de hipertensión y de sus consecuencias. Por tanto, los organismos multilaterales, los gobiernos, las sociedades científicas y los profesionales de la salud deben ser solidarios en el empeño de convencer a toda la sociedad que el consumo de sal debe reducirse.

Aunque algunos cuantos países han emprendido exitosas campañas desde hace varias décadas, como Finlandia, muchos otros han permanecido pasivos. Y en otros el objetivo no se ha alcanzado totalmente.

Un problema es quizá que la meta de reducción del consumo de sodio planteada por las guías vigentes es muy drástico (menos de 1.5 o de 2.3 gramos de sodio al día).

Debe reconocerse que en relación al nivel bajo del consumo hay controversia. Aunque entidades de mucho prestigio, como el Institute of Medicine de Estados Unidos, no ha encontrado evidencia que un consumo bajo de sodio sea nocivo para la salud, otros han reportado que por debajo de 3 gramos de sodio al día la curva de enfermedad se eleva, así como también por encima de ese nivel (curva en U).

Reiteramos que no se ha dicho la última palabra en relación al nivel bajo de consumo de sodio pero en vista que pocos logran llegar a los objetivos más agresivos parecería lógico buscar fórmulas compromisarias.

Una alternativa que surge de estudios recientes es el impulso o incremento del consumo de potasio, que tiene beneficios sinérgicos con la reducción del consumo de sodio.

El catión potasio no es nocivo y excepto en algunos grupos como los pacientes con enfermedad renal y hay alimentos asequibles ricos en la sustancia.

Se colige que tiene lógica impulsar tanto la reducción del consumo de sodio como aumentar el consumo de potasio.

Pasando a la práctica, ¿qué deben hacer los profesionales de la salud, el médico al frente?

En primer lugar revisar la dieta que consume el paciente y en relación a la sal no centrar la discusión en el salero de la mesa, sino en la preparación en la cocina y más allá en la adquisición y consumo de carnes o de otros alimentos salados con fines preservativos pero sobre todo de alimentos procesados de todo tipo. Estos últimos son los más ricos en sodio.

Las amas de hogar deben ser instruidas en el proceso de control del consumo de sodio que incluye la lectura de las etiquetas del contenido de los alimentos y la adecuada preparación en casa donde la cocina puede aportar una buena cantidad del catión sodio.

Todos los pacientes deben ser advertidos que el consumo alto de sodio se asocia a hipertensión arterial y cómo la hipertensión implica aumento en el riesgo de problemas cardiovasculares.

Finalmente, a la sociedad y al gobierno incumbe controlar la industria de producción o de dispensación de los alimentos, procurando para que se limite el contenido de sal.

Cerramos expresando que la misma filosofía se aplica a otros alimentos de consumo en relación al contenido de azúcar o de grasas saturadas.

Jorge E. Maldonado MD, PhD, FACP
Editor Jefe Publicaciones ILADIBA
Vicepresidente de Educación de la Federación Médica Colombiana
Miembro de Número de la Academia Nacional de Medicina

off

Videos, Slideshows and Podcasts by Cincopa Wordpress Plugin